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Por Juan José Saavedra y Lucas Muñoz Lucarelli
El país enfrenta un alza en trastornos mentales con brechas en atención y acceso a tratamiento.
El aumento de enfermedades como depresión y ansiedad, junto a las brechas en el acceso a atención, ha configurado una crisis de salud mental en Chile que se ha intensificado tras la pandemia.
Un problema en aumento
La salud mental se ha convertido en una preocupación creciente en el país. El aumento de diagnósticos, la sobrecarga del sistema y las dificultades de acceso provocan un escenario complejo.
Según la Encuesta Nacional de Salud, cerca del 20% de la población presenta síntomas asociados a trastornos mentales.
La depresión, además, figura entre las principales causas de carga de enfermedad y Chile se ubica entre los países con mayores tasas de suicidio en la región.
El impacto tras la pandemia
La crisis sanitaria por COVID-19 profundizó esta situación. El aislamiento, la incertidumbre económica y los procesos de duelo incrementaron los niveles de ansiedad y malestar emocional.
Desde entonces, especialistas advierten un aumento sostenido en la demanda por atención de salud mental.

La pandemia del COVID-19 en 2020 y 2021 incrementó notablemente los casos de depresión, ansiedad, entre otros. Fuente: Centro Médico Teknon.
Brechas en el acceso a tratamiento
Pese a la magnitud del problema, el acceso a atención sigue siendo limitado. Se estima que más del 60% de quienes requieren tratamiento no lo reciben oportunamente.
El sistema público presenta listas de espera prolongadas. En paralelo, el acceso privado resulta costoso para gran parte de la población.
Además, Chile destina menos del 3% de su presupuesto sanitario a salud mental, por debajo del promedio recomendado a nivel internacional.

La imagen evidencia el bajo porcentaje del presupuesto de Salud destinado a la salud mental en Chile, en comparación con otros miembros de la OCDE. Fuente: Radio U Central.
Grupos más afectados
Adolescentes y adultos jóvenes figuran entre los grupos más vulnerables, con un aumento en síntomas depresivos y conductas suicidas.
Las mujeres también presentan mayores tasas de ansiedad y depresión, influenciadas por factores como la sobrecarga laboral y doméstica.
En el caso de las personas mayores, la soledad y el aislamiento se han convertido en causas de riesgo relevantes para el desarrollo de trastornos afectivos.
Impacto en el sistema laboral y educativo
El deterioro de la salud mental también tiene efectos en el ámbito laboral. Según la Superintendencia de Seguridad Social, las licencias médicas por causas psicológicas se han posicionado entre las primeras razones de ausentismo.
Esto no solo afecta a los trabajadores, sino que también genera costos para el sistema de salud y las empresas. En el ámbito educativo, se advierte un aumento de la ansiedad en estudiantes.

La infografía presenta distintos datos que evidencian la crisis en materia de salud mental que atraviesa Chile, así como la escasez de herramientas para afrontarla. Fuente: FastCheck.
Un sistema que requiere cambios estructurales
Si bien el Estado ha impulsado iniciativas como el Programa Nacional de Salud Mental, aunque existen avances en políticas públicas, persisten desafíos en cobertura y financiamiento.
El escenario plantea la necesidad de fortalecer la atención primaria, aumentar la inversión y avanzar en estrategias de prevención.
Sin cambios estructurales, la demanda por atención en salud mental continuará en aumento en los próximos años.

