El hombre y los juegos: la asignatura PUCV que inhibe el estrés universitario a través de la recreación

Por: Samuel Lara

Frente al habitual ritmo universitario de largas jornadas académicas que suelen agotar a los estudiantes, la institución ofrece una hora de movimiento y bienestar.

Se trata de «El hombre y los juegos», materia de la Escuela de Educación Física que invita a los alumnos a interactuar en un entorno participativo donde lidera la entretención.

 Un respiro en medio de la jornada

Autoría: Samuel Lara

La cátedra se lleva a cabo a mediados de la jornada común. El curso se reúne en canchas al aire libre, en lugar de un aula cerrada, para vivir una rutina recreativa.

En un bloque de 1 hora y 10 minutos, los integrantes combinan el juego con la responsabilidad de cumplir con la materia, generando un espacio de desconexión.

Richard Aguirre, docente a cargo, explica que: “Es una asignatura que busca tributar a habilidades y competencias que no se abordan en la carrera de uno. El eje principal siempre será el juego, posicionando en situaciones laborales futuras y que los estudiantes sean capaces de reconocerse como personas creativas”.

Entre los beneficios saludables, Aguirre destaca que: “Se produce placer y diversión. Una vez que participas, hay una burbuja ubicada en ese espacio.  Olvidas  aquellas cosas que incomodan como problemas laborales o personales; solamente juegas en ese entorno y en vez de memorizar contenido, se vive”.

 

El juego como motor de trabajo en equipo

Autoría: Lucas Muñoz

Aquí los eventos son variados en cuanto a formato, técnica o popularidad. Existen actividades clásicas muy dinámicas como «la pinta color» o «el paco y el ladrón».

Los matriculados, de diferentes niveles, comparten e interactúan entre sí. Las dinámicas masivas eliminan cualquier tipo de exclusión e invitan a la participación colectiva.

Entre las evaluaciones hay diferentes maneras de aprobar. Una de las que se mantiene en el tiempo es la guionización e interpretación de una obra de teatro.

Camilo Arévalo, estudiante de Periodismo, recuerda su montaje como “una experiencia enriquecedora que sirve para salir de mi área de confort. Más allá de aprender, se convive. Es útil para juntarte con personas de otras carreras para crear un relato entretenido donde todos participan sí o sí e interactúas con otros”.

Otra de las calificaciones es realizar una pintura, donde los miembros pueden dejar volar su imaginación mediante el dibujo, repaso y coloreo de una pieza artística que represente un valor de la vida diaria, permitiendo a los estudiantes explorar su lado estético de forma relajada.

Lucas Muñoz, ex alumno de la asignatura, recuerda: “La hice de la vida en general. Fue una experiencia muy distinta a lo que estaba acostumbrado. No soy para nada artista, pero el pintar me sirvió bastante para dejar fluir mi creatividad”.

 

Un pilar del Minor en Vida Saludable y Bienestar Humano

Dentro del reglamento académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la comunidad estudiantil puede optar por certificarse en programas de pregrado.

Estas alternativas buscan enriquecer su experiencia curricular, abriendo espacios que complementen la formación tradicional de sus respectivas disciplinas.

Al pertenecer al grupo vinculado a Vida Saludable y Bienestar Humano, su objetivo es que sus matriculados forjen sus conocimientos desde una experiencia teórico-práctica. Esta formación está centrada en “el ser integral, en coherencia con la salud personal y la de su comunidad”, como indica su programa de estudios.

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