Sr. Carolo descansando en su lugar favorito. Foto: Autoría EncuentroV.
Por Melanie Pittet Santana
Entre vecinos, turistas y estudiantes, el Sr. Carolo dejó de ser un gato callejero para convertirse en un símbolo de Barrio Puerto.
Valparaíso tiene ese algo que encanta: calles que parecen gritar opiniones, edificios cargados de historias y bares donde la bohemia todavía respira. Pero el puerto también construye identidad desde lugares inesperados, desde personajes cotidianos que, sin proponérselo, terminan convirtiéndose en parte de su memoria.
Uno de ellos es el Sr. Carolo, un gato que llegó por casualidad al Bazar Génesis y que hoy parece haberse ganado un lugar en la memoria afectiva del puerto.
Afuera del local, observando el movimiento de la calle, el felino se ha convertido en un personaje habitual. Algunos lo saludan al pasar, otros se detienen para hacerle cariño y hay quienes incluso le piden suerte antes de una prueba universitaria.
Un visitante inesperado
La historia del Sr. Carolo comenzó hace cerca de tres años, luego de un fuerte temblor en Valparaíso. Según cuentan desde el local, apareció afuera y, en un principio, pensaron que pertenecía a un vecino del sector.
“Lo entré y se quedó ahí”, relata Cyndia, trabajadora del lugar. Con el tiempo descubrieron que venía de otro sector, pero nadie llegó a buscarlo.
Lo que comenzó como un refugio temporal terminó transformándose en hogar. Entre comida, cuidados y cariño, el gato se volvió parte de la rutina del barrio.

Carolo disfruta de las caricias de los visitantes. Foto: Autoría EncuentroV.
De mascota a “jefe del bazar”
Con el tiempo, el Sr. Carolo dejó de ser “el gato del local”. Para muchos, se transformó en una figura representativa de Barrio Puerto, a tal punto, que hoy puedes encontrar en Bazar Génesis sus productos, desde tazas con su rostro hasta calendarios de distintos tamaños.
“Si no conocías al señor Carolo, no eras de Valparaíso”, comenta entre risas Cyndia. Incluso, en Google Maps aparece mencionado como un “lugar de culto” en Valparaíso.
No son pocos quienes llegan especialmente a verlo. Turistas desde Argentina, Brasil, Estados Unidos o Alemania han preguntado por él, mientras que otros siguen su día a día a través de su Instagram, donde tiene más de 27 mil seguidores.
Algunos vecinos aseguran que trae suerte. Antes de pruebas universitarias o momentos importantes, varias personas pasan a saludarlo como una especie de ritual improvisado. Cuando obtienen buenos resultados, vuelven para agradecerle a Carolo.

En una ciudad marcada por personajes, bares históricos y memorias compartidas, el Sr. Carolo parece haber encontrado un lugar propio.
Su presencia constante lo convirtió en punto de encuentro, pero también en parte de una identidad construida desde lo cotidiano.
“No dicen el nombre del lugar, dicen donde el Carolo”, cuentan desde el local.

Posters hechos a mano para el Sr. Carolo, según la festividad. Foto: Autoría EncuentroV.
Mucho más que un gato
Quizás el Sr. Carolo nunca tuvo intención de convertirse en un emblema porteño. Sin embargo, en una ciudad como Valparaíso, donde las historias aparecen en las esquinas menos pensadas, su presencia terminó transformándose en parte del paisaje.
Mientras el Sr. Carolo sigue ocupando su puesto frente al local, su historia parece demostrar que la identidad de una ciudad también se construye desde pequeños rituales cotidianos. En Barrio Puerto, al menos, hay quienes ya no preguntan por el nombre del lugar: simplemente dicen “donde el Carolo”.

