Desde el siglo XVII hasta la actualidad, la funcionalidad nunca fue prioridad en la moda para ellas.
Por Lorena González Matamala
Hoy en día, las mujeres de todo el mundo exigen la incorporación de bolsillos reales en las pasarelas globales. Esta demanda busca revertir un sesgo de diseño que, por siglos, las despojó de almacenamiento en su propia ropa.
La evidencia respalda: según un estudio de The Pudding, el iPhone X cabe en el 100% de los bolsillos de jeans masculinos, pero solo en el 40% de los femeninos. Además, apenas un 5% de estos les permiten introducir una mano completa.
Estas cifras evidencian una diferencia estructural en la indumentaria. Históricamente, su ausencia las llevó a depender de accesorios externos para transportar sus pertenencias cotidianas.

De todos los colores y tamaños, las carteras son el ítem imprescindible para salir.
Fuente: Who What Wear
Los bolsillos a lo largo de la historia
En la Edad Media, hombres y mujeres portaban pequeños sacos que les permitían guardar sus pertenencias. Posteriormente, por seguridad, comenzaron a llevarlos bajo sus prendas.
Es en el siglo XVII cuando se incorporan a las costuras de abrigos y pantalones masculinos, no así en los femeninos.
Para comprender la brecha de diseño, es fundamental revisar cómo evolucionó su vestimenta desde entonces en torno a esa pieza faltante.

Cronología de las modificaciones en la confección de atuendos femeninos en los últimos cinco siglos. Fuente: elaboración propia.
El negocio de la cartera
Mientras el guardarropa de varón evolucionaba hacia la funcionalidad, el de dama se diseñaba dependiente de elementos externos. De este modo, se impulsó una de las industrias globales más lucrativas: las carteras.
Según el reporte de Grand View Research, este mercado fue valorado en más de 56.000 millones de dólares en 2024 y se proyecta que supere los 81.000 millones para 2030 a nivel global.
Esta división textil no solo afecta la economía de las consumidoras, sino también su libertad física de movimiento. Cargar con un bolso pesado se convierte en una limitante de la agilidad y pone en riesgo la salud.
La doctora especialista en cirugía invasiva y trauma, Carmen García, confirma que puede “causar daños en la columna vertebral, rodillas y cadera”.

Algunos de los artículos que se suelen portar en el día a día.
Fuente: The Lifestyle Files
El activismo digital
Campañas como #WeWantPockets (#QueremosBolsillos) cobraron fuerza colectiva. Usuarias utilizan la plataforma X para visibilizar y compartir su desagrado.
Perfiles dedicados exclusivamente al tema, como @meri.pocket en Instagram, se sumaron al debate documentando casos concretos de prendas que cumplen con este requerimiento.
El desafío actual es que la exclamación «¡tiene bolsillos!» deje de ser una sorpresa para consolidarse como el estándar básico de la vestimenta moderna.
Si quieres profundizar en el tema, no te pierdas:La moda NO es funcional, ¿por qué?

