El K-pop desborda Chile: la industria global que conquistó lo local

Por Esperanza Portilla y Sofía Vergara.

El K-pop dejó de ser una tendencia importada y se convirtió en parte de la vida cotidiana.

Hallyu. Así fue bautizada la ola coreana, fenómeno que describe la difusión mundial de la cultura popular de Corea del Sur y que, en Chile, ha llegado con una intensidad poco habitual.

La investigación sobre esta tendencia apunta a que su comienzo —el llamado «día cero»— se sitúa en 2012, cuando irrumpió Gangnam Style, interpretada por PSY.

La canción alcanzó fama mundial por su coreografía, el «baile del caballo», y por su video, que se difundió masivamente a una velocidad inédita en YouTube.

Más de una década después, supera los 5 mil millones de reproducciones y se mantiene entre los contenidos más vistos en la historia de la plataforma.

Un show que lo dice todo

Desde entonces, el impacto fue mucho más allá de lo que su propio origen sugería.

Este año, NMIXX se presentó en la Quinta Vergara, escenario del Festival de Viña del Mar que consolidó a Luis Miguel y Shakira, y se convirtió en la primera banda surcoreana en su historia.

La agrupación protagonizó la jornada más ruidosa del evento, con un anfiteatro prácticamente lleno pasadas las 2 AM.

Los números lo confirman. El peak de audiencia televisiva llegó a 850 mil personas, una cifra poco común para ese horario. En el recinto festivalero, los lightsticks no se apagaron en toda la noche.

Con una puesta en escena energética, NMIXX conquistó al público chileno. Archivo de Instagram @nmixxchileofc

De hecho, la irrupción surcoreana no se detiene. BTS agendó tres fechas en el Estadio Nacional: 14, 16 y 17 de octubre. Dos ya tienen sold out en todas sus ubicaciones.

El póster de la nueva gira de BTS confirma su regreso a Santiago, generando expectativa entre sus fans. Archivo de Instagram @bangtanchile

El género se instaló en lo cotidiano

Su alcance trasciende el ámbito del espectáculo y ya se consolida en el país. “El K-pop se está instalando en el corazón de muchos chilenos.

Se ha convertido en parte de la cultura”, afirmó Sulhee Kim, consejera de la Embajada de Corea en Chile, en “La Antorcha” de la Mañana Digital.

Para Kim, la clave está en internet y la globalización: los jóvenes hoy consumen contenido coreano en tiempo real, algo que en los años 90 resultaba impensable.

«Este fenómeno no fue planificado; simplemente ocurrió», reconoció.

Una cultura que llegó para quedarse

Esa transformación también se percibe a nivel local.

En Avenida Libertad con 6 Norte, en la Ciudad Jardín, un grupo de bailarines usa los vidrios de la fachada de un banco como espejo, y se mueven al ritmo de Katseye.

En la Región de Valparaíso, esa escena se repite en plazas y veredas. Los jóvenes se apropian del espacio público para ensayar, encontrarse y construir algo propio.

La música dejó de ser consumo individual y se convirtió en experiencia colectiva. El baile es el idioma.

SYNK trae el ritmo del K-pop hasta las calles de Viña del Mar. Video: Archivo de Safari Media Chile.

En ese contexto, aparece SYNK, un grupo de dance cover conformado por seis integrantes, dedicado a recrear coreografías de agrupaciones coreanas, cuidando tanto los movimientos como la estética y la puesta en escena.

«No es solo reproducir las coreografías y el vestuario, sino también agregar un sello personal», explicó Melisa Lobos, bailarina del grupo.

«Hay grupos que trabajan con el mismo repertorio que nosotros. Entonces, al agregar elementos propios, logramos diferenciarnos», detalló.

Grupo de baile K-pop de la Región de Valparaíso, SYNK. Foto: Archivo de Instagram @synk.cl

El K-pop llegó desde el otro lado del mundo, pero hace tiempo que dejó de sentirse lejano. Lo que comenzó como una tendencia, hoy simplemente forma parte de la vida cotidiana.

Infografía evolución de hechos. Cuatro hitos que marcaron la conquista del K-pop en Chile (registro propio de Encuentro V).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *